Salvar el fuego o la expiación de Eros, Pablo Tepichín

El origen es un crimen sacrificial. El parricidio es el crimen principal y primordial. No hay posibilidad de un Yo sin crimen, un Yo-culpable incorpora la culpa y, simultáneamente, la transgresión. El sacrificio del padre para instaurar la Ley. ¿Y si sólo hubiese más que transgresión? ¿Y si habitamos un mundo donde esa Ley no logró fundarse?

Ritmo, presencia, voz, aliento. Testimonio sobre el manejo de la transferencia en Lacan*, Marie-Christine Laznik

Yo atravesaba un período de mi análisis en que pensaba poco. Sin saber demasiado por qué, falté a tres sesiones consecutivas. En la mañana de la cuarta, un telefonazo de Lacan, quien me dice: «Entonces, mi pequeña, ¿cuándo es que la vuelvo a ver?». Me escuché responder: «Ya llego, Doctor». ¿Qué escuché en su voz? No comprendí plenamente la dimensión de queja sino diciéndosela a mi cónyuge: «Él habla como mi madre». En efecto, reconocí ahí la voz demandante de esta madre, viuda, desprovista, no teniendo ningún recurso sino su única hija, rol que me era penoso tener. Esta madre, en la falta, era lo que me hacía huir.

La racionalización en la vida cotidiana*, Ernest Jones (1908)

Mi objetivo en estas pocas observaciones ha sido el de ilustrar desde cuán diversos sitios los principios del Profesor Freud pueden ser sostenidos, así como indicar cuán vasto campo permanece aún ahí para que estos sean aplicados.

Para pensar una posible «izquierda lacaniana»*, Javier Jiménez León

Para Alemán, pues, la «izquierda lacaniana» operaría como un intento por reconducir el ideal a una pregunta por la realidad, poniendo en cuestión tanto a sus fundamentos como a sus actores sin que, por ello, se produzca una respuesta terminada a la misma. Desde esta perspectiva, los ideales de igualdad –e incluso de felicidad– que imperan hoy en día, podrían considerarse, en cierta forma, como parte del problema pero, ¿de qué manera?

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